Pu Yi, el Último Emperador de China
Un día antes de su fallecimiento, el emperador Guangxu, tío de Pu Yi, eligió a su sobrino de poco más de dos años para ser su sucesor al trono del dragón. Al momento de los hechos, la dinastía Qing, estaba en descenso, hasta el momento esto se toma como el reflejo de lo que paso a la antigua China la primera mitad del siglo XX.
En Tianjin, la suerte de Pu Yi no fue buena. Entró en contacto con las autoridades japonesa y sufrió engaños, donde le prometían darle el alto puesto que merecía y terminó involucrado en una gran guerra. Lo tuvieron encarcelado debido a los hechos de la guerra, sin embargo, todos coincidían en decir que era un testigo poco útil para el caso que estaban formando. Pu Yi permaneció bajo custodia soviética y luego paso a las autoridades de Pekín.
El ex emperador pasó momentos muy duros en cada cárcel en la que fue encerrado, pero todo esto acabo en 1959. Por motivo del décimo aniversario de la República Popular, liberaron ciertos prisioneros por reformación y Pu Yi fue uno de ellos. Salió a residir en Pekín donde fue tomado como un ciudadano más aun contando con ciertos privilegios. Pu Yi no tuvo la oportunidad de aprender el significado del dinero de manera correcta, siempre gastaba de manera escandalosa.
Años más tarde, se mudó con una de sus hermanas quien le dio puesto de jardinero en el Instituto Botánico de la Academia de China de las Ciencias. Se casó por segunda vez con una enfermera y pocos años después fue diagnosticado con cáncer a la vejiga. Esta enfermedad lo acompaño por 5 años y luego falleció.
El cuerpo de Pu Yi fue incinerado y guardado en el cementerio de Babaoshan, lugar dedicado a los héroes de la revolución. En 1995, su viuda logró hacer que sus restos fueran trasladados al cementerio de los emperadores Qing, donde se hallaban las tumbas de sus antepasados.

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